martes, 12 de abril de 2011

Mi experiencia en el proyecto pedagógico

Inicié el semestre con muchas inquietudes, optimismo en algo que deseaba desde hace tiempo. Que los inconvenientes, las diferencias en pensamiento y forma de actuar lo iba a dejar atrás, iba a iniciar un nuevo semestre adaptándome a las consecuencias y a los demás.

Lo único que no visualicé fueron las posibilidades de los obstáculos que a uno se le puede presentar en el día a día.

Empecé el proyecto pedagógico con una idea que venía rondando desde hace tiempo, ya que en el convivir con la residencia podía notar muchas fallas y que quizás investigando podía llevar a soluciones. Pero me encontré con que debía compartirlo. Idea que en un principio no resultaba problemático, en cambio, pensaba que podía tener opiniones parecidas, con problemáticas parecidas. Pero no. No fue hasta este semestre cuando me di cuenta que a pesar de estar dirigida a un departamento específico, residencias médicas, con subdepartamentos diferentes, resultaba estar compartiendo un proyecto en que la visualización de la problemática era totalmente diferente y en que una opinión se tornaba como una mal interpretación. Sólo porque no se enfocaba las problemáticas de los departamentos igual, sus necesidades resultaban diferentes a las mías.

Se decide hacer un cambio, en el cual quedo a la intemperie. No sé cómo empezar, pues la visión del semestre anterior y el proceso de desarrollo del inicio del proyecto fue totalmente diferente. No sé cuál será mi pregunta de investigación. A pesar de que los coordinadores de esta etapa del proyecto lo toman con mucha tranquilidad.

Expongo lo que quisiera hacer, con muchas palabras como somos los de mi carrera. Para que me concluyan en una simple y singular palabra ¨Sistematización¨. Ahí si es verdad que quedo en el aire. Sólo sonaba en mi cabeza esa palabra, sistematización. Por lo que me propuse a buscar por internet y en todo lo que me pudiera explicar lo que consistía esa palabra.

En la búsqueda entendí el significado y comprendí, como al mismo tiempo juzgué. Por qué los pedagogos le fascinan reducir un montón de palabras en una sola. Resulta al caso que el querer identificar y conocer las estrategias de enseñanza aprendizaje, si da un buen resultado en lo que respecta a práctica y teoría en el residente en formación, todo esto era lo mismo que esa singular palabra, sistematización.

Pero no quedo ahí, me encuentro que tampoco tengo asesor, no sabía si me quedaba con el mismo asesor o se iba a cambiar. Mientras tanto envío lo que creo a diferentes personajes involucrados en la especialización. No tengo respuestas en las primeras semanas. Era preocupante.

Semanas después recibo notificación de Nora de que quería reunirse conmigo. Ella me hizo entender errores que había cometido y qué debía enfocar. Pero salgo de ahí, y sigo sin respuestas. Y es cuando se me presentan las dificultades de un profesional que está en ejercicio y que tiene que pensar en familia. A trabajar se ha dicho.

Pero la siguiente semana, ¡Bum! El carro y de servicio. No asisto a clases. Ahí si en verdad siento el peso de no haber asistido a clases. Una falta en clases es como una eternidad. Me sentía perdida de verdad. Por las tantas cosas ocurridas me siento a analizar la situación y decido hablar y ¨tirar la toalla¨, renunciar a la especialización. Propongo lo pensado pero no lo aceptan y es cuando se organizan una reunión con mi actual asesora.

El método muy diferente a como los llevan los demás, pero voy más encaminada. Logrando muchos conocimientos y poder comprender que también en otros países no habla hispana también les preocupa saber cómo es el resultado de la enseñanza a nivel de postgrado en medicina. Hay mucha literatura para investigar, analizar sus resultados y comparar con nuestra realidad. Es decir que no me siento ya sola, hay de donde buscar.

A pesar de todo, de esforzarme en leer y de entender muchos términos y aspectos metodológicos se aprende. De todo se aprende. Como dice en el blog Buscando Pozos: De todo se aprende, no hay cosa en la vida que no tenga su por qué y su para qué, nada hay que no tenga un sentido, aunque se nos oculte a la simple vista. Y como describe Jorge Bucay en Shimrit de la Ignorancia a la Sabiduría, ¨Ahora sé que hay muchas cosas que no sé. Y éste es el lugar de la búsqueda¨. ¨El buscador es capaz de saber que no sabe y puede desde allí trabajar para saber, y saber para ser libre, y hacerse libre para formular un rotundo y sano No. Pero para aprender a decir este No, es necesario primero aprender a decir que Si¨.

Eso significa que sí seguiré, a pesar de las innumerables dificultades que se me presentan. Y decir que No a detener este ciclo de aprendizaje.

Evangelina Hernández

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